la ansiedad
El sol brilla, el cielo es de un azul intenso, el viento es agradable, y yo tengo unas ganas locas - unas ganas locas - de todo… De charlar, de libertad, de amigos, de soledad. Tengo unas ganas locas… de llorar. Querría estallar. Las lágrimas me apaciguarían, lo sé, pero soy incapaz de llorar. No me quedo quieta, voy de una habitación a otra, me detengo para respirar a través de la rendija de una ventana cerrada, y mi corazón late como si dijera: “Pero vamos, satisface de una vez mi deseo…”. Creo sentir en mí la primavera, el despertar de la primavera; lo siento en mi cuerpo y en mi alma. Me cuesta lo indecible portarme como de costumbre, tengo la cabeza enmarañada, no sé qué leer, qué escribir, qué hacer. Sólo sé que me invade una gran ansiedad.