Archivos de la categoría ‘libros’
Octubre 6, 2009
La mayoría de la gente pierde la ocasión de dedicarse a su vocación tardía y a partir de ese momento lo hacen todo a medias, como si su idea de la realización profesional naciese muerta. Para mí fue todo lo contrario. Descubrí que tenía una vocación natural que se escondía tras una falsa vocación.
El periodista deportivo, Richard Ford
Etiquetas:richard ford, vocación
Escrito en libros, vida | Deja un Comentario »
Marzo 5, 2009
Pero una mañana fui a ver a mi abuela y volví a ser golpeado y humillado, por no hacer lo que ni intentar lo que como fotógrafo me exigía.
Mi abuela, una delgada y fotogénica mujer a la que veía de Pascuas a Ramos, fumaba con su habitual elegancia, recostada en un sillón, el cigarro de después de desayunar.
Frente a ella yo sudaba frío… ¡Enfermaba!
No era para menos. La mejor foto, el retrato que nunca, ni aún queriéndolo, hubiese podido hacer de mi abuela, estaba al alcance de mi mano. Todo encajaba: la luz, el decorado… y su bata de raso rosa, que sin que ella se apercibiese se había abierto, y uno de sus pechos colgaba fuera.
Y allí estaba yo, teniendo la certeza de que si no tomaba la foto en segundos, esa imagen única desaparecería para siempre, se volatilizaría en la nada.
Debía ser rápido, armarme de valor.
¡Tendría premio seguro!
Pero la puta cámara reposaba silenciosa en una silla a mi lado, avergonzada de tener por compañero a un cobarde que no hacía otra cosa que gritarse en silencio:
“¡Hazle la foto! ¡Hazle la foto!”.
No fui capaz.
Cerré los ojos sólo un momento y al abrirlos ya no hubo tiempo.
Mi abuela se miró, y al descubrir el desaguisado, se tapó rápidamente y se fijó en mí… que disimulaba mirando hacia otro lado.
Pensé en abandonar.
Me sentí como el cazador herido por su propia arma.
Descubrí que la fotografía, al ser espejo de mi cobardía, podía ser un arma cruel vuelta contra mí mismo.
Moriremos mirando, Alberto García-Alix
Escrito en fotografía, libros, vida | Deja un Comentario »
Septiembre 4, 2008
Nos enseñan a pensar y conocer a través de la especificación y la especialización, lo cual no es malo, ni mucho menos, es natural y necesario. Sin embargo no es suficiente. Cualquier sabio de la antigüedad, desde un sacerdote de Heliópolis a un astrólogo babilonio, desde un arquitecto ateniense a un asceta del monte Carmelo, entendería que nuestro modo de acercarnos al conocimiento es sencillamente incompleto. Porque ellos supieron que cualquier plenitud no se alcanza sino con una unión de opuestos y que, por lo tanto, cualquier conocimiento específico, y por lo tanto parcial, ha de ser siempre acompañado de un conocimiento integral, es decir, global. Sólo en la confluencia de ambos está el verdadero y único conocimiento.
De este modo y por pura necesidad, el que más se especializa, más debe generalizar. Y viceversa, el que quiera generalizar deberá en la misma medida concretar, especificar. De ahí que los grandes técnicos y científicos de la antigüedad también fueran filósofos y poetas. De ahí que los escribas fueran también artistas; los arquitectos, sacerdotes; y los obreros, cantantes y bailarines.
La divina geometría, Jaime Buhigas Tallón
Etiquetas:especialización conocimiento renacimiento libros
Escrito en libros, vida | Deja un Comentario »
Agosto 25, 2008
El axioma de Emerson, según el cual los buenos libros reemplazan a la mejor Universidad, ha conservado para mí innegable validez, y aun ahora estoy convencido de que se puede llegar a ser un excelente filósofo, un historiador, un filólogo, un hombre de leyes o lo que sea, sin haber jamás frecuentado una Universidad, y ni siquiera un Instituto. En la vida práctica he comprobado infinidad de veces que muchos anticuarios están mejor informados que los catedráticos de su materia; los vendedores de objetos artísticos, mejor que los investigadores del arte; y que una gran parte de las sugestiones y descubrimientos esenciales, en todas las materias, son debidos a legos. Por muy práctico, conveniente y saludable que el método académico resulte para el talento mediano, me parece superfluo para las naturalezas individualmente creadoras, en las que puede hasta tener el efecto de una traba.
El mundo de ayer, Stefan Sweig
Etiquetas:educación, libros, stefan sweig, universidad
Escrito en libros, vida | 2 Comentarios »
Marzo 1, 2008
Con el tiempo, nuestras prendas se parecen cada vez más a nosotros y revelan el caracter de su usuario, hasta el punto de que vacilamos en deshacernos de ellas, lo que al fin hacemos no sin resistencia y con la misma solemnidad y aparato que acompañaría el renunciar a nuestro propio cuerpo. Ningún hombre ha merecido merma alguna en mi estimación por llevar un remiendo; y, sin embargo, estoy seguro de que por lo común es mayor la ansiedad que causa el deseo de disponer de vestidos a la moda, o por lo menos limpios y sin parches, que de tener una conciencia cabal. Pero, aun si el roto no es zurcido, peor sea quizás el vicio de la imprevisión. Algunas veces he puesto a prueba a algunos de mis conocidos con preguntas como ésta: “¿Quién de vosotros podría llevar un remiendo sobre la rodilla o hasta un par de costuras de más?”. La mayoría han reaccionado como si en tal evento les fuera poco menos que el destino. Les sería mucho más fácil renquear por la villa con una pierna quebrada que con un pantalón roto. Y con frecuencia se da el caso de que si a las piernas de un caballero les sobreviene un percance, éste sea susceptible de arreglo; pero si tal ocurriere con las perneras de su pantalón, no hay remedio ¡pues el hombre acepta no lo que es verdaderamente respetable sino lo respetado! Y así es como conocemos sólo unos pocos hombres, y una gran cantidad de chaquetas y calzones.
Walden, Henry David Thoreau
Etiquetas:ropa, thoreau, walden
Escrito en libros, vida | 2 Comentarios »
Febrero 5, 2008
El sol brilla, el cielo es de un azul intenso, el viento es agradable, y yo tengo unas ganas locas – unas ganas locas – de todo… De charlar, de libertad, de amigos, de soledad. Tengo unas ganas locas… de llorar. Querría estallar. Las lágrimas me apaciguarían, lo sé, pero soy incapaz de llorar. No me quedo quieta, voy de una habitación a otra, me detengo para respirar a través de la rendija de una ventana cerrada, y mi corazón late como si dijera: “Pero vamos, satisface de una vez mi deseo…”. Creo sentir en mí la primavera, el despertar de la primavera; lo siento en mi cuerpo y en mi alma. Me cuesta lo indecible portarme como de costumbre, tengo la cabeza enmarañada, no sé qué leer, qué escribir, qué hacer. Sólo sé que me invade una gran ansiedad.
Diario, Ana Frank.
Etiquetas:ana frank, ansiedad, diario
Escrito en libros, vida | 1 comentario
Enero 12, 2008
El sofisma que me perdió es el mismo de la generalidad de los hombres que se lamentan de carecer de energía cuando ya no es tiempo de necesitarla. Si la virtud nos cuesta trabajo, es por culpa nuestra, y si quisiésemos ser siempre buenos, rara vez tendríamos necesidad de ser juiciosos; pero nos dejamos llevar por inclinaciones fácilmente combatibles, cedemos a pequeñas tentaciones cuyo peligro despreciamos, e insensiblemente llegamos a encontrarnos en situaciones peligrosas que hubiéramos podido evitar muy fácilmente y de que luego no podemos escapar sino por medio de heroicos esfuerzos que nos espantan. Y caemos, al fin, en el precipicio clamando a Dios: “¿Por qué me hiciste tan débil?” Pero, a pesar nuestro, responde su voz en nuestras conciencias: “Te he hecho harto débil para salir del abismo, porque te he hecho bastante fuerte para no caer en él”.
Confesiones, Jean-Jacques Rousseau
Escrito en libros, vida | Deja un Comentario »
Noviembre 15, 2007
Todo el mundo conoce la anécdota del mariscal de Turenne, conocido por su valor. Antes de entrar en combate, sintiendo que temblaba de miedo, se dijo: “¿Tiemblas, cuerpo mío? Pues más temblarías si supieras dónde te voy a meter.”
Valiente no es el que no siente miedo – ese es el impávido, el insensible -, sino el que no le hace caso, el que es capaz de cabalgar sobre el tigre. “Courage is grace under pressure“, dijo Hemingway.
Anatomía del miedo. Un tratado sobre la valentía, Jose Antonio Marina.
Escrito en libros, vida | 1 comentario
Noviembre 9, 2007
Vosotros sabéis que odio, detesto, me resulta imposible la mentira, no porque sea más recto que los demás, sino porque sencillamente me espanta. Hay un tinte de muerte, un sabor de mortalidad en la mentira que es exactamente lo que más odio y detesto en el mundo, lo que quiero olvidar. Me hace sentir desgraciado y enfermo, como la mordedura de algo corrupto. Es cuestión de temperamento, me imagino.
El corazón de las tinieblas, Joseph Conrad.
Etiquetas:joseph conrad, libros, literatura, mentira
Escrito en libros, vida | Deja un Comentario »
Noviembre 2, 2007
Todos soñamos, y procedemos más o menos de acuerdo con nuestros sueños. Algunos sueñan un poco más que los otros, así como en cada familia hay un niño que sueña más y quizá uno que sueña menos. Y debo confesar un secreto cariño por el que sueña. Generalmente es el más triste, pero no importa: también es capaz de tener mayores alegrías, y emociones, y alturas de éxtasis. [...] Y esos sueños de nuestra niñez no son tan irreales como podríamos pensar. En cierto modo permanecen con nosotros durante toda la vida. [...]
Y así, en el patio, o en la buhardilla, o en el granero, o tendido junto al arroyo, un niño sueña siempre, y los sueños son reales. Así soñó Thomas Edison. Así soñó Robert Louis Stevenson. Así soñó Sir Walter Scott. Los tres soñaron en su niñez. Y del material de esos sueños mágicos tejieron algunas de las telas más finas y más hermosas que jamás hemos visto.
La importancia de vivir, Lin Yutang.
Etiquetas:libros, lin yutang, literatura, vida
Escrito en libros, vida | 2 Comentarios »