la mentira

Noviembre 9, 2007 by redsnap

Vosotros sabéis que odio, detesto, me resulta imposible la mentira, no porque sea más recto que los demás, sino porque sencillamente me espanta. Hay un tinte de muerte, un sabor de mortalidad en la mentira que es exactamente lo que más odio y detesto en el mundo, lo que quiero olvidar. Me hace sentir desgraciado y enfermo, como la mordedura de algo corrupto. Es cuestión de temperamento, me imagino.

El corazón de las tinieblas, Joseph Conrad.

los sueños

Noviembre 2, 2007 by redsnap

Todos soñamos, y procedemos más o menos de acuerdo con nuestros sueños. Algunos sueñan un poco más que los otros, así como en cada familia hay un niño que sueña más y quizá uno que sueña menos. Y debo confesar un secreto cariño por el que sueña. Generalmente es el más triste, pero no importa: también es capaz de tener mayores alegrías, y emociones, y alturas de éxtasis. [...] Y esos sueños de nuestra niñez no son tan irreales como podríamos pensar. En cierto modo permanecen con nosotros durante toda la vida. [...]

Y así, en el patio, o en la buhardilla, o en el granero, o tendido junto al arroyo, un niño sueña siempre, y los sueños son reales. Así soñó Thomas Edison. Así soñó Robert Louis Stevenson. Así soñó Sir Walter Scott. Los tres soñaron en su niñez. Y del material de esos sueños mágicos tejieron algunas de las telas más finas y más hermosas que jamás hemos visto.

La importancia de vivir, Lin Yutang.

momento de aproximación

Octubre 23, 2007 by redsnap

momento de aproximación

Haciendo click en la fotografía se puede ver más grande.

el trabajo

Octubre 21, 2007 by redsnap

¿Alguien me escuchó decir que el trabajo dignifica, que el trabajo es salud o alguna pelotudez por el estilo? ¡El trabajo es una mierda, el dinero es una mierda, la sociedad es una mierda! Pero es lo que nos toca vivir y hay que bajar la cabeza y aguantar. La única manera de zafar es haciendo lo que te gusta. Eso es lo que le estoy diciendo a Hache cuando le digo que tiene que hacer algo. Si encontrás algo que te gusta, un oficio, una profesión, y podés vivir de eso, no vas a sentir que estás trabajando. Igual te van a explotar, pero no te pueden quitar el placer de hacer lo que te gusta. Te van a pagar por divertirte.

Martín (Hache), Adolfo Aristarain.

barco de papel

Octubre 18, 2007 by redsnap

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Barco de papel, óleo sobre lienzo.

la vanidad

Octubre 16, 2007 by redsnap

La infinita vanidad de los discursos y las palabras, la vanidad de la cultura, la vanidad del arte.

La insoportable levedad del ser, Milan Kundera 

el contrabajista de la media noche

Octubre 15, 2007 by redsnap

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El contrabajista de la media noche, óleo sobre papel, por Redsnap.

“El hombre tiene una gran capacidad para hablar, pero no dice más que vanidades y mentiras; los animales, por el contrario, tienen poca capacidad, pero útil y verdadera, y una pequeña verdad es mejor que una gran mentira.”

Cuadernos de notas, Leonardo da Vinci.

remolino

Octubre 12, 2007 by redsnap

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utopías

Octubre 10, 2007 by redsnap

Cómo voy a creer / dijo el fulano
que el mundo se quedó sin utopías

como voy a creer
que la esperanza es un olvido
o que el placer una tristeza

cómo voy a creer / dijo el fulano
que el universo es una ruina
aunque lo sea
o que la muerte es el silencio
aunque lo sea

cómo voy a creer
que el horizonte es la frontera
que el mar es nadie
que la noche es nada

cómo voy a creer / dijo el fulano
que tu cuerpo / mengana
no es algo más que lo que palpo
o que tu amor
ese remoto amor que me destinas
no es el desnudo de tus ojos
la parsimonia de tus manos

cómo voy a creer / mengana austral
que sos tan solo lo que miro
acaricio o penetro

cómo voy a creer / dijo el fulano
que la utopía ya no existe
si vos / mengana dulce
osada / eterna
si vos / sos mi utopía.

El amor, las mujeres y la vida, Mario Benedetti.

en una moto

Octubre 10, 2007 by redsnap

Pasando las vacaciones en moto, se ven cosas de un modo que es totalmente distinto de cualquier otro. En un coche se está siempre en un compartimento, y como estamos acostumbrados a ello no nos damos cuenta de que todo lo que vemos a través de esa ventanilla de coche es tan solo más televisión. Somos observadores pasivos y todo se mueve, monótonamente, junto a nosotros dentro de un marco.
En una moto, el marco desaparece. Uno está completamente en contacto con todo. Estamos en el escenario, y no sólo contemplándolo, y la sensación de presencia es abrumadora. Ese hormigón que discurre a unos centímetros por debajo de nuestros pies es lo real, el mismo material sobre el que caminamos, está ahí, tan borroso que es imposible enfocar la vista en él, y sin embargo podemos bajar el pie y tocarlo en cualquier momento, y todo esto, toda esta experiencia, nunca se aleja de una consciencia inmediata.

Zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta, Robert M. Pirsig